Ramon Olasagasti publicado el septiembre 26, 2009 17:16

Alberto, Juan y Mikel están de vuelta en el CB y no es poco. No ha podido
ser esta vez. Mikel resume con una frase la odisea vivida ayer, sobre todo
durante la noche: "La mejor cumbre es estar vivo". Y no es para menos. La
ventana de buen tiempo que se preveía hasta el domingo se cerró ayer
bruscamente. Después de la nevada caída durante el día unos 15 cm. en la
ruta- al atardecer escampó, pero de noche empezó a nevar otra vez y con
rabia.
En la pequeña repisa tallada para el C-II (7.200 m) la situación poco a poco
fue tornándose poco menos que terrorífica. La nieve acumulada arriba
empezaba a purgar y a la 01:30 de la madrugada caía la primera avalancha
seria, y 15 minutos después una segunda avalancha sepultaba la tienda donde
se encontraban los tres expedicionarios. Tras los primeros momentos de
tensión, Alberto, Mikel y Juan conseguían salir de su efímero refugio a la
intemperie, asustados, en mitad de la noche. De día habían visto una piedra
lo bastante grande como para guarecerse y allí se fueron directos. Cavar una
repisita y a partir de las 02:00 allí han estado mirando al abismo de la
cara norte hasta que ha amanecido.
Con las primeras horas de luz iniciaban las maniobras de rappel con mucho
tiento y 8 horas después, a las 13:00, llegaban a la base de la pared,
extenuados. Aún quedaban otras 3 horas y media hasta el CB, con las fuerzas
de reserva. La ventana de tiempo anunciada hasta el domingo no ha resultado
tal y como ellos esperaban. Ahora toca descansar y recuperar fuerzas. El
resto, el tiempo lo dirá.