Ramon Olasagasti publicado el octubre 03, 2009 16:42

Hoy, sábado, el parte meteorológico ha acertado de pleno: toda la noche ha estado neviscando y hemos amanecido con una capa de unos 5-10 centímetros. El cielo varía en una escala de grises bastante fea y sigue nevando durante la mañana. Llevamos ya un par de días sin ver la cara norte del Everest ya que estas jornadas previas también el tiempo ha estado revuelto. Octubre se ha estrenado con visos de otoño-invierno. Hace una semana ya desde que Alberto, Juan y Mikel bajaron de su primer intento y desde entonces no ha habido opción. Después de un septiembre esplendido, en el que el peor día fue justo el 25, segundo día del ataque a cumbre, octubre parece no querer dar tregua. El parte recibido ayer, incluso habla de un empeoramiento a partir de mañana. Paciencia y buenos alimentos.
Hay que buscar formas de evadirse, de desviar el pensamiento hacia otras actividades. Hace unos cuantos días los tres expedicionarios estuvieron haciendo boulder en unos bloques cercanos al CB, poniendo a punto sus biceps y, de paso, limando las yemas de sus dedos. Fue una mañana distinta. Ayer, Alberto bajó al CB Chino, para cambiar de aires y estirar las piernas. A la vuelta comentaba que en aquel pueblecito de lona parece no haber cambiado nada: los turistas siguen llegando en los jeeps y los tibetanos ofreciendo su hospitalidad. Con 500 metros de diferencia entre nuestro CB y el Chino, destacaba la diferencia de temperatura entre uno y otro. Aquí arriba ya empieza a hacer más frío, sobre todo en cuanto se oculta el sol. Que en días como hoy, ni asoma.
Si no, en el Campo Base las horas transcurren pausadas. Hoy, el maldito generador ha hecho que la mañana haya sido más entretenida. Casi tres horas nos ha costado arrancar el cacharro, que más que nuestra fuente de energía parece nuestra fuente de quebraderos de cabeza. Esperemos que aguante hasta el final de la expedición.
Los libros tampoco aguantan mucho. Los Milleniun de Larsson apenas duran 4-5 días. Juan ya se zampado 4 libros de los de 400 y pico paginas y el resto le seguimos de cerca. Hace tiempo que cada uno se ha terminado los que ha traído de casa y funciona el trueque literario. Los sudokus son otro de los hobbys de algunos miembros del grupo. De tanto practicar –incluso se los llevan a los campos de altura–, están ya en el nivel 6 y 7. Unos monstruos. Pero de todos los pasatiempos el mus es el que más chispas levanta. Gipuzkoa contra Araba-Nafarroa, así son las parejas desde el comienzo de la expedición. Después de los iniciales problemas de acoplamiento, Gipuzkoa ha tomado la cabeza. Y eso que jugamos a 8 reyes.
En fin, el tiempo, aunque hoy esta desapacible, algún día cambiara. Aún queda tiempo, aún quedan libros, y sobre todo aún quedan ganas. No es la primera vez que Juan, Alberto y Mikel se encuentran en esta situación. Saben que fruto de la paciencia y la experiencia se han conseguido muchas cumbres. La cuestión es que acompañe un poco la suerte y te pille con treinta y uno de mano en el momento y sitio precisos.